miércoles, 29 de julio de 2026

Gratitud

El síndrome del impostor es aquel pensamiento que afecta a una persona quien no se siente merecedora de las cosas buenas que le están pasando.

Consciente de esta definición, quiero desarrollar la idea donde yo me planteo como protagonista de mi propia historia. ¿Que he hecho para tener lo que tengo y carecer de otras tantas cosas?

La verdad es que, al margen de mi esfuerzo, he contado con mucha suerte a lo largo de mi vida. Si, mi camino no ha sido fácil, pero así es la vida para la mayoría de las personas. Procuro levantarme temprano, pero nunca tan temprano como tantas personas que dejan su casa a las cinco de la mañana. He sacrificado alimentos por trabajo, pero con gran fortuna nunca he trabajado por hambre. He llorado por estrés económico, más veces de lo que alguien se pudiera imaginar, y aun así soy consciente de los millones de personas que sufren, por mucho, más que yo.

Saberme afortunado ha matizado en mucho mis emociones, para bien y para mal. ¿Por qué digo esto? porque sé que la suerte no es eterna, la suerte puede cambiar en cualquier momento, lo sé porque lo he visto en tantas personas, en tantas historias. Es por eso que matizo lo que pienso de mi propio esfuerzo, de mis propios sentimientos, a pesar de que son reales.

Ese matiz que menciono, no me deja disfrutar a lo grande mis éxitos, pero al mismo tiempo no me he permitido derrumbarme. Claro que ocasionalmente ambos extremos los he vivido, pero no me quedo ahi.

Si platico mi historia de vida, empezando por aquel niño que creció en una casita arriba de un cerrito en las orillas de un pueblo pequeño. El niño que justo a la puerta de la adolescencia tuvo que dejar en el camino a su papá, mientras conocía nuevos amigos porque los amigos entrañables quedaron atrás de la noche a la mañana. En otra ciudad, con otro ritmo de vida, con otra cultura. Suena pesado, lo fue, pero ya fue.

Podría decir que lo que tengo es gracias a mi resiliencia, a mis ganas, a mi inteligencia, sin embargo el tema es mas complejo que solo eso. En esta ecuación hay variables que estuvieron fuera de mis manos, incluso entiendo que hubo cosas de las que ni he de estar enterado pero que terminaron por impactar mi vida.

Sin embargo hay personas en mi vida a las que les debo toda mi gratitud, con las que no puedo estar mas agradecido porque sin su parte, yo no sería quien soy. Desde aquella señora de quien no recuerdo su nombre peo si su cara, que desinteresadamente me dio un plato de caldo, servido de una olla que tiene contados los insumos. Que con una sonrisa me daba lo que tenía y no lo que le sobraba.

Es evidente que entre tantas memorias que guardo, siempre va a sobresalir la presencia de mi mamá, a todas luces es la base de mi vida. Mas alla de engendrarme, ha dado su vida a cambio de que yo viva plenamente la mia.

Mi hermana que vive creyendo que yo le he ayudado con muchas cosas, creo que a estas alturas ella ha terminado ayudándome y apoyándome con mas cosas de las que se imagina. Sin titubear.

Mi esposa, que me aceptó con todo y mis defectos. Cuida de mi, más que a ella misma, porque lo hace en nombre del amor.

Los consejos, el cuidado, las lecciones, el relevo, la atención, el soporte, el apoyo, la ayuda, el sacrificio, el cariño, el amor, la plática, las risas, los llantos, las alegrías, las tristezas, la empatía, el abrazo, el estar. Todo eso y más, me lo han dado simplemente porque he sido afortunado y por ello les tengo mi absoluta gratitud. Sin ustedes, nada...con ustedes Todo.


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